El
chequista de defensa.
Jakim Boar.
Es
curioso ver como un ministro que durante su ocupación del
Ministerio del Interior se dedicó a detener ilegalmente a ancianos
militantes de un partido político, ahora nos venga a decir que una
estatua de tiempos inmemoriales es anticonstitucional. Suponemos que
para él la detención ilegal es muy constitucional, efectivamente
como las practicadas en las checas.
Ciertamente este ministro
pertenece a un partido político que en el año 1936 organizaron una
guerra contra estatuas de mármol, iglesias, imágenes de madera,
obras de arte, etc. El PSOE durante sus años de poder en el
gobierno del 1931 al 1939 hicieron la mayor masacre cultural de la
historia de España.
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Estos espantajos
emborrachados de cólera quemaron las bibliotecas más importantes y
las obras de arte más antiguas que nuestra nación poseía. Podemos
destacar la Biblioteca de los jesuitas de la Calle Flor de Madrid
que era la segunda biblioteca más importante de España, la Cámara
Santa de la Catedral de Oviedo que volaron en el 1934 con los
mayores tesoros de la dinastía astur de miles de años de antigüedad,
la Iglesia de la Macarena de Sevilla, la Colegiata de San Isidro en
Madrid, y miles y miles de obras de arte e iglesias masacradas por
estos esperpentos que podríamos listar indefinidamente.
Hasta tal punto llegó su
grado de locura demoníaca por derribar símbolos católicos o españoles
que organizaron un fusilamiento oficial a la mayor estatua de Cristo
que había en toda España, el famoso fusilamiento y después
demolición con dinamita del Sagrado Corazón de Jesús del Cerro de
los Ángeles en Madrid.
Además el PSOE tomó
decisiones muy constitucionales en la Segunda República como la de
cambiar el nombre a la Calle Mayor de Madrid, por el de Calle de
Mateo Morral. Quisiera recordar que Mateo Morral fue el terrorista
que intentó asesinar al rey Alfonso XIII y que en aquel atentado
asesinó a decenas de madrileños inocentes en esa misma calle. Por
tanto, propongo a José Antonio Alonso que por “Real” Decreto
vuelva a renombrar a la Calle Mayor con la denominación que ellos
pusieron en la Segunda República, la del terrorista Mateo Morral. Y
que también puede cambiar nombres de calles como la de Pedro Muñoz-Seca
(dramaturgo asesinado en Paracuellos) por la de Santiago Carrillo
(sobran comentarios). Puede cambiar la calle de Ramiro de Maeztu
(escritor de la generación del 98 asesinado en Paracuellos) por la
de Serrano Poncela (quién dio la orden de su muerte). O renombrar
calles como la de Miguel Ángel Blanco por la del terrorista Txapote,
o sea su verdugo. Se que todos estos cambios son muy
constitucionales para este ministro.
Pero es más ya que la
estatua de Franco es anticonstitucional, el ministro me dará la razón
en que la propia Academia Militar de Zaragoza es también
anticonstitucional, ya que fue Franco quién la creó. Por tanto,
propongo al ministro que por “Real” Decreto la demuela, si tiene
valor. Y ya puestos a probar la valentía de este señor, le
propongo que disuelva La Legión porque Franco y Millán Astray la
fundaron. Que entregue Ceuta y Melilla a los árabes porque Franco
las salvó en la Guerra de África. Que el ministro destruya Oviedo
por completo tal y como la dejaron los mineros del PSOE en 1934 y
que Franco les frenó. Que derribe la fábrica SEAT de Cataluña que
inauguró el Generalísimo. Que derribe las decenas de pantanos que
también creó. Que derribe las centrales térmicas de Endesa y
otras compañías que Franco creó y que dieron de comer a muchos
pueblos. Que derribe TVE y las universidades que creó Franco como
la Autónoma de Madrid o la UNED. Que derribe miles de pueblos que
se reconstruyeron después de la guerra como Belchite y Cabra, ya
que Franco los reconstruyó. Que derribe las decenas de miles de
Iglesias que Franco reconstruyó. Y ya puestos a ser valientes que
derribe la Monarquía que Franco restauró en España, y que tiene
milenios de Historia. Y por supuesto que derribe la bandera Nacional
con más de doscientos años de Historia por la bandera Republicana
que solo tiene 5 años de vida.
Entonces el ministro José
Antonio Alonso demostrará que es muy valiente y constitucional
(claro es de su propia constitución), pero lo será aún más si
decide realizar todos esos derribos sin llevar a miles de policía
de escolta y centenares de guardaespaldas, y cuando delante de todos
los militares de Zaragoza o de los Legionarios les derribe su
Academia Militar porque fue Franco su fundador demostrará que es un
auténtico valiente. Mientras tanto solo llega a la categoría de
ministro de la checa y un valiente demoledor de estatuas de piedra
como Zapatero.
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