Estamos matando a nuestros niños.
Por
Pablo Gasco de la Rocha.
15/04/2008.
El
Aborto, totalmente des-regularizado como consecuencia de ese tercer supuesto
legal, verdadero cajón de sastre para su práctica libre, que ha
propiciado la realización de 100.000 abortos anuales, y la negativa a la creación
de un Registro específico de pederastas, sobre la base de la seguridad de
nuestros niños, certifica que la Ley, como ordenación de razón puesta al
servicio del cuidado de la comunidad, ha dejado de contemplar el tratamiento
preceptivo y el riguroso control de los delincuentes con elevados pronósticos
de reincidencia. Al margen, de las cada vez mayores negligencias judiciales que
se tapan o tramitan con sanciones insuficientes. Terrible situación que podría
evitarse.
Es
evidente que en lo que concierne a la muerte consentida, amparada y legalizada
por el Estado de los niños en el vientre de sus madres, asesinato que llega al
descuartizamiento de niños de hasta ocho meses de gestación, nada se va a
modificar, si acaso, las prácticas higiénicas para no poner en peligro la
vida de las madres nacionales o extranjeras, pues en esto, como en tantas
otras lacras, también somos pioneros. Y nada se va a remediar, por cuanto también
la Jerarquía de la Iglesia Católica, incluso al más alto nivel de
representación, el mismísimo Papa, invita a sus habitaciones privadas del
Vaticano a quien con su firma propicia tan espantosa matanza, SM Católica, el
Rey de España.
Por
lo que concierne a las desapariciones, violaciones y asesinatos de niños a
manos de los llamados pederastas, cuya lista al día de hoy, según refiere don
Javier Urra, psicólogo de la Fiscalía del Menor, es de "doscientos casos
abiertos de niños desaparecidos sin resolver", pese a que el Ministerio
del Interior se muestre imposibilitado de dar datos, pues algunos de estos niños
desaparecieron hace mucho tiempo, tanto que ya serían mayores de edad en el
caso de que vivieran. Lo verdaderamente grave, es, que, pese a los informes de
los expertos: fiscales, abogados, policías, forenses, jueces, y médicos que
consideran urgente una reforma del Código Penal, un banco de datos de
sospechosos con una muestra de ADN, algo que hasta ahora la Ley no contempla,
medidas de vigilancia como pulseras telemáticas e inhibición hormonal
reversible o castración química, las autoridades políticas no son partidarias
de que se publiquen las fotos de estos delincuentes, como medida de presión
para ellos y de advertencia para los niños.
Y
todo ello, al margen de lo que viene reclamando mayoritariamente la sociedad
española. Esto es, la pena de Prisión Indefinida (la cadena perpetua) que
conocen países como Alemania, Francia e Italia, y que se impone, cada vez por más
razones, como imprescindible en nuestro Derecho Positivo.
Artículo de opinión extraído de la página: www.generalisimofranco.com